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Y si me hago maestra????

Hace ya varios varios años inicié mi proceso académico, en el kínder, luego en la escuela, para pasar al colegio y luego muchos años de uni...

Porque ser docente siempre es dar más...


Eva


Después de mucho pedirle a Dios trabajar más cerca de casa, no solo me cumplió esto sino que me tocó trabajar en el nivel más hermoso (aunque cansado), Estimulación Temprana.
Bebés de 0 a 3 años, era un sueño hecho realidad. Al inicio rodeada de miedos por todo lo que tenía que estudiar y aprender, además de saber que tendría una responsabilidad tan grande en personas tan pequeñitas. Pero como siempre lo he hecho, me lancé al agua y me di cuenta de lo hermoso de nadar en ese océano.

Pasaron por mis manos más de 25 niños en ese año y aunque todos y cada uno fueron súper importantes y amados por mí... indudablemente Eva con su particular estrellita me marcó.
Eva, una niña con un nacimiento prematuro y unos padres entregados y comprometidos, llegó a la escuela a recibir el servicio del cual yo estaba encargada. El día de la entrevista se podían ver los miedos de sus padres y la luz en los ojos de Eva.
Desde el momento que la recibí supe que iba a calar en mí y que tenía que aprovechar el tiempo con ella porque además no iba a estar en ese lugar mucho tiempo. Eva es una guerrera y sin duda alguna tal como un hermoso árbol de cerezo florece en la adversidad y sale adelante.

De Eva aprendí un amor desinteresado y genuino, un disfrute real de cada momento. La exploración y la capacidad de asombro que a veces como adultos perdemos pero que pequeños humanos como ella nos lo muestran.

Esta pequeña marcó con su hermoso nombre y su carita sonriente un pedazo de mi corazón y aunque el tiempo pase y tal vez ella no recuerde estas memorias con tanta claridad como yo, por siempre Eva Lucía será mi estrellita valiente.

Dani y Mari

Hace ya varios años tuve mi primer trabajo y en los primeros días conocí a una chica: Mari, era casi una niña aún, pero con un corazón enorme, en ese momento muy lastimado por diferentes circunstancias pero siempre bondadoso... No pude evitar sentirme reflejada en esos ojitos con lagrimas que se acercaron a mi oficina.
Esta jovencita sin darse cuenta fue mi primera maestra en esto de ser maestra, al lado de ella aprendí a enseñar, enseñar lo que de verdad vale: el amor, el perdón, el empoderamiento y el respeto.
Junto con Mari aprendí a caminar con pasos más pequeños pero más firmes, aprendí a sonreír en la adversidad y sin duda alguna fue la primera vez que sentí cariño profundo y genuino por una estudiante. Mi primer elefantito, sin cadenas (Cuando vean el vídeo de abajo, de Jorge Bucay me van a entender)
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En ese mismo trabajo conocí a Dani, que puedo decir de Dani... uuuffff... Dani ha sido mi maestra por más años que cualquier otro estudiante que he tenido.
Todos sus años de escuela hemos estado juntas, superando pruebas emocionales y académicas.
Dani es la perseverancia hecha persona, es una guerrera valiente y llena de tanto amor para dar.
Es parte de mi familia ya, pues así como yo he estado en muchos momentos de su vida, ella también en momentos de la mía.
Ayudándola a controlar sus rabietas aprendí a identificar las mías, buscando estrategias para enseñarle matemáticas aprendí a ser más creativa, pero sobre todo Dani me ha enseñado que el límite es el cielo y aún así no es lo más alto que se puede aspirar... Elefantita sin cadenas... mi niña valiente!



Pedagogía de la Ternura

En una ocasión una docente de la universidad nos compartió esto:


Sí mi maestro vas a ser empieza por conocer, no soy un cerebro que llenar sino un ser al que debes amar. No digas que mi humanidad está solo en la razón, sino también en el poder que habita en el corazón, siembra una pedagogía no solo para razonar, sino una desde el amor, que nos invite a corazonar. Que nutra de amor la ciencia, que de ternura al pensamiento, que haga crecer mi alegría, que reafirme mis sentimientos. No disciplines mi cuerpo, mi ser mi alegría, mis anhelos, enciende en mi corazón la luz y el fuego de mis sueños.
 No digas que es tu camino, el único que debo andar. No me impongas tu fé, tus dogmas, dame alas para volar. No me digas que es la escuela la que nos enseña a ser, reconoce que ya soy, desde antes de nacer. No quiero que tu me ayudes solo a ganarme la vida, sino a construir luchando un sentido para vivirla. No dispares como balas a mi cabeza, ideas frías, siembra en mi corazón solo semillas de vida. No le hables solo a mi cabeza, lo aprendido se desvanece, háblale a mi corazón y verás que ahí permanece. No digas que solo en los libros está lo que hay que leer, de la sabiduría de la vida también yo quiero aprender. No me enseñes solamente, marcos teóricos y a calcular, sino que hay un mundo injusto que debemos transformar. 
Dr. Patricio Guerrero


A través de mi carrera como docente, esto ha calado en mí. 
He aprendido que sin amor no hay aprendizaje, he aprendido que ser humana y cercana a mis estudiantes me ha hecho mejor docente de lo que era al inicio.
He visto como sentir con ellos, ellas y sus familias no me ha quitado autoridad o valor como docente, solo me ha hecho poder conectarme y lograr aprendizajes significativos.




Y si me hago maestra????

Hace ya varios varios años inicié mi proceso académico, en el kínder, luego en la escuela, para pasar al colegio y luego muchos años de universidad para graduarme como maestra. 
Pero esta travesía no comenzó en mi primer día de universidad, si quiera cuando llené los documentos de ingreso a la carrera, mucho menos en el examen de admisión.

Esta travesía empezó cuando en segundo grado llegó una niña a mi grupo con la cara un poco extraña y su cabeza más pequeña que la del resto, la verdad no entendía mucho pero la maestra la puso al lado mío y me pidió que le ayudará y así lo hice. No recuerdo su nombre, pero siempre recuerdo como me esmeraba porque ella también terminara el trabajo.

Así siguió pasando en cada año y en cada grupo al que asistía, recuerdo que en el primer día de sétimo grado nos hicieron un diagnóstico y yo iba de pupitre en pupitre explicándole a mis compañeros la materia. También recuerdo que mi trabajo comunitario para graduarme de bachiller medio fue ayudarle a unos chicos del cole que tenían una condición visual que indudablemente los ponía en cierta desventaja académica pues no siempre las clases se adaptaban a ellos.

Graciosamente cuando debía escoger carrera lo pensé, aunque siempre siempre he sido maestra, lo pensé... pero bueno al final puse como mi opción educación especial y entré, acompañado de un número de carné universitario me dieron mi pase de admisión a la Facultad de Educación y de eso, de eso no me arrepiento ni por un segundo.

En el trascurso de mi trabajo he conocido personas maravillosas de las cuales he aprendido tantísimo que no tengo palabras para agradecer a la vida eso.
En las siguientes entradas les contaré un poco de quienes me han marcado en estos años de ejercicio de la profesión más hermosa: la docencia.